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Alzo una Rosa

Alzo una rosa, y grito a cuantas aves
el cielo colorean de nidos y de cantos.
En el suelo golpeo la orden que decide
la unión de los demonios y los santos.
Alzo una rosa, un cuerpo y un destino
contra la fría noche que se atreve.
Y con savia de rosa y con mi sangre
perennidad construyo en vida breve.
Alzo una rosa, y dejo, y abandono
cuando me duele de penas y de asombros.
Alzo una rosa, sí, y oigo la vida
en el cantar de las aves en mis hombros.

JOSÉ SARAMAGO

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Intimidad

En el corazón de la mina más secreta,
En el interior del fruto más distante,
En la vibración de la nota más discreta,
En la caracola espiral y resonante,
En la capa más densa de pintura,
En la vena que en el cuerpo más nos sonde,
En la palabra que diga más blandura,
En la raíz que más baje, más esconda,
En el silencio más hondo de esta pausa,
Donde la vida se hizo eternidad,
Busco tu mano y descifro la causa
De querer y no creer, final, intimidad.

JOSÉ SARAMAGO

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La vida, ahí afuera

el canto de robin by María José Pombo on 500px.com

Esa vida que no es mía y me rodea,
el misterio de la muerte, lo que llamamos la muerte
y el misterio de la vida siempre abierta,
lo que llamamos la vida
en el árbol, en las nubes y en el agua,
y en el viento y en el mundo que es quien es sin ser humano, y en la inmensa transparencia que no se dice, se muestra
en eso que busqué tanto y ahora encuentro regresando:
La infancia, quizá, la infancia, nuestro final seguro,
nuestro cuento, nuestro canto, nuestra mágica conciencia:
El total de lo sin fin y de la vida abierta.

GABRIEL CELAYA (De: “Poemas órficos”, 1978)

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Elegí la Vida

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Elegí la vida
No quise dormir sin sueños:
y elegí la ilusión que me despierta,
el horizonte que me espera,
el proyecto que me llena,
y no la vida vacía de quien no busca nada,
de quien no desea nada más que sobrevivir cada día.
 
No quise vivir en la angustia:
y elegí la paz y la esperanza,
la luz,
el llanto que desahoga, que libera,
y no el que inspira lástima en vez de soluciones,
la queja que denuncia, la que se grita,
y no la que se murmura y no cambia nada.
 
No quise vivir cansado:
Y elegí el descanso del amigo y del abrazo,
el camino sin prosas, compartido,
y no parar nunca, no dormir nunca.
Elegí avanzar despacio, durante más tiempo,
y llegar más lejos,
habiendo disfrutado del paisaje.
 
No quise huir:
y elegí mirar de frente,
levantar la cabeza,
y enfrentarme a los miedos y fantasmas
porque no por darme la vuelta volarían.
 
No pude olvidar mis fallos:
pero elegí perdonarme, quererme,
llevar con dignidad mis miserias
y descubrir mis dones;
y no vivir lamentándome
por aquello que no pude cambiar,
que me entristece, que me duele,
por el daño que hice y el que me hicieron.
Elegí aceptar el pasado.
No quise vivir solo:
y elegí la alegría de descubrir a otro,
de dar, de compartir,
y no el resentimiento sucio que encadena.
Elegí el amor.
Y hubo mil cosas que no elegí,
que me llegaron de pronto
y me transformaron la vida.
Cosas buenas y malas que no buscaba,
caminos por los que me perdí,
personas que vinieron y se fueron,
una vida que no esperaba.
Y elegí, al menos, cómo vivirla.
 
Elegí los sueños para decorarla,
la esperanza para sostenerla,
la valentía para afrontarla.
No quise vivir muriendo:
y elegí la vida.
Así podré sonreír cuando llegue la muerte,
aunque no la elija…
…porque moriré viviendo.

RUDYARD KIPLING

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NO SEAS TAN SINCERO

Cuando nuestra sinceridad es capaz
de bajar una autoestima, mejor
quedémonos en silencio.

Cuando nuestra “opinión”
es capaz de desmotivar a alguien,
mejor quedémonos en silencio.

Cuando nuestra “critica constructiva”
es capaz de disminuir a alguien.
Mejor quedémonos en silencio.

porque “verdades” sin empatía y amor
son conveniencias emocionales para
satisfacer nuestro ego.

MAXIMO TUERO

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Begoña Abad

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Las arenas movedizas del pasado,
la levedad de la herida de vivir,
cada ola que fue yendo y viniendo
a los cristales azules de sus ojos,
la trajeron a este lugar sagrado.
Ahora es ya la firmeza de la tierra
hecha árbol, la sujetan las raíces
que le hicieron crecer desde el principio,
pero sabe de su fragilidad en cada hoja
todo está ya escrito en ellas.

BEGOÑA ABAD

 

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Memoria de otros mares

Aromatizando el Color by María José Pombo on 500px.com

Busco una red donde enredar el alma,
las noches de los desheredados del sueño.
Tejo entre mis dedos hilos deshilachados que se enredan en mi muerte perdida.
Cuelgo las imágenes de una fuerza fuerte
como el viento que quería cambiar el mundo
Y ahora… Ahora, es apenas brisa.

Busco el barco hundido donde descansar la oscuridad,
el pecio olvidado riqueza de otro mundo lejano.
Surco el mar lúgubre de las pesadillas que se meten en mis sienes a golpear impotencias.
Indago en los baúles, en las cajas de los versos perdidos
semillas heredadas de los que me antecedieron.
Y ahora…Ahora los poetas son otros…

Los versos son otros,
la muerte es de otros.

Nos insisten en despertarse los tiempos oscuros
aquellos que escondieron nuestros muertos en las cunetas,
aquellos que tendieron al sol nuestras vergüenzas,
aquellos que heredaron lo que nos robaron.
Aquellos, sí, aquellos que mataron al poeta.

Busco una esperanza donde descansar las palabras
y dejarlas volar a un mundo ya olvidado;
pero ellas insisten en desbordar la caja,
rebosar del borde y caer al piso
Escriben sobre el albero “No te olvido, Juan, no te olvido”

(M YOLANDA GARCÍA ARES)

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Alfonsina y el mar

Por la blanda arena que lame el mar
su pequeña huella no vuelve más.
Un sendero solo de pena y silencio llegó
hasta el agua profunda.
Un sendero solo de penas mudas llegó
hasta la espuma.

Sabe Dios qué angustia te acompañó;
qué dolores viejos calló tu voz
para recostarte arrullada en el canto
de las caracolas marinas.
La canción que canta en el fondo oscuro del mar
La caracola

Te vas Alfonsina con tu soledad
¿Qué poemas nuevos fuiste a buscar?
Una voz antigua de viento y de sal
te requiebra el alma y la está llevando.
Y te vas hacia allá como en sueños.
dormida, Alfonsina, vestida de mar.

Cinco sirenitas te llevarán
por caminos de algas y de coral
y fosforescentes caballos marinos harán
una ronda a tu lado.
Y los habitantes del agua van a jugar
pronto a tu lado

Bájame la lámpara un poco más
déjame que duerma nodriza, en paz.
Y si llama él no le digas que estoy
dile que Alfonsina no vuelve
Y si llama él no le digas nunca que estoy
Di que me he ido

Te vas Alfonsina con tu soledad
¿Qué poemas nuevos fuiste a buscar?
Una voz antigua de viento y de sal
te requiebra el alma y la está llevando.
Y te vas hacia allá como en sueños
Dormida, Alfonsina, vestida de mar

ALBERTO CORTEZ

para escuchar:

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A mis amigos

A mis amigos les adeudo la ternura 
y las palabras de aliento y el abrazo 
El compartir con todos ellos la factura 
que nos presenta la vida paso a paso 
A mis amigos les adeudo la paciencia 
de tolerarme las espinas más agudas 
los arrebatos del humor 
la negligencia, las vanidades 
los temores y las dudas

Un barco frágil de papel 
parece a veces la amistad  
pero jamás puede con él 
la más violenta tempestad 
Porque ese barco de papel 
tiene aferrado a su timón 
por capitán y timonel 
un corazón, un corazón, mi corazón.

A mis amigos les adeudo algún enfado 
que perturbaba alguna vez nuestra armoní­a 
Sabemos todos que no puede ser pecado 
el discutir alguna vez por una amiga

A mis amigos legaré cuando me muera 
mi devoción en un acorde de guitarra 
y entre los versos olvidados de un poema
mj pobre alma incorregible de cigarra

Un barco frágil de papel 
parece a veces la amistad  
pero jamás puede con él 
la más violenta tempestad 
Porque ese barco de papel 
tiene aferrado a su timón 
por capitán y timonel 
un corazón, un corazón, mi corazón
Amigo mí­o si esta copla como el viento 
a donde quieras escucharla te reclama 
serás plural porque no exhibe el sentimiento 
cuando se llevan los amigos en el alma

ALBERTO CORTEZ

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Benditos sean

Benditos sean los que llegan a nuestra vida en silencio,
con pasos suaves para no despertar nuestros dolores,
no despertar nuestros fantasmas,
no resucitar nuestros miedos.

Benditos sean los que se dirigen con suavidad y gentileza,
hablando el idioma de la paz para no asustar a nuestra alma.

Benditos sean los que tocan nuestro corazón con cariño,
nos miran con respeto y nos aceptan enteros con todos nuestros errores e imperfecciones.

Benditos sean los que pudiendo ser cualquier cosa en nuestra vida,
escogen ser generosidad.

Benditos sean esos iluminados que nos llegan como un ángel, como colibrí en una flor, que dan alas a nuestros sueños y que, teniendo la libertad para irse, escogen quedarse a hacer nido.

La mayoría de las veces llamamos a estas personas
AMIGOS

EDNA FRIGATO

Y la gente…

Y la gente se quedó en casa.
Y leyó libros y escuchó.
Y descansó y se ejercitó.
E hizo arte y jugó.
Y aprendió nuevas formas de ser.
Y se detuvo.
.
Y escuchó más profundamente. Alguno meditaba.
Alguno rezaba.
Alguno bailaba.
Alguno se encontró con su propia sombra.
Y la gente empezó a pensar de forma diferente.
.
Y la gente se curó.
Y en ausencia de personas que viven de manera ignorante.
Peligrosos.
Sin sentido y sin corazón.
Incluso la tierra comenzó a sanar.
.
Y cuando el peligro terminó.
Y la gente se encontró de nuevo.
Lloraron por los muertos.
Y tomaron nuevas decisiones.
Y soñaron nuevas visiones.
Y crearon nuevas formas de vida.
Y sanaron la tierra completamente.
Tal y como ellos fueron curados.
.
(K. O’Meara – Poema escrito durante la epidemia de peste en 1800)

Instantes

Si pudiera vivir nuevamente mi vida, 
en la próxima trataría de cometer más errores. 
No intentaría ser tan perfecto, me relajaría más. 
Sería más tonto de lo que he sido, 
de hecho tomaría muy pocas cosas con seriedad. 
Sería menos higiénico. 
Correría más riesgos, 
haría más viajes, 
contemplaría más atardeceres, 
subiría más montañas, nadaría más ríos. 
Iría a más lugares adonde nunca he ido, 
comería más helados y menos habas, 
tendría más problemas reales y menos imaginarios. 

Yo fui una de esas personas que vivió sensata 
y prolíficamente cada minuto de su vida; 
claro que tuve momentos de alegría. 
Pero si pudiera volver atrás trataría 
de tener solamente buenos momentos. 

Por si no lo saben, de eso está hecha la vida, 
sólo de momentos; no te pierdas el ahora. 

Yo era uno de esos que nunca 
iban a ninguna parte sin un termómetro, 
una bolsa de agua caliente, 
un paraguas y un paracaídas; 
si pudiera volver a vivir, viajaría más liviano. 

Si pudiera volver a vivir 
comenzaría a andar descalzo a principios 
de la primavera 
y seguiría descalzo hasta concluir el otoño. 
Daría más vueltas en calesita, 
contemplaría más amaneceres, 
y jugaría con más niños, 
si tuviera otra vez vida por delante. 

Pero ya ven, tengo 85 años… 
y sé que me estoy muriendo.

Atribuido a BORGES