Aigua

La necesidad nos alejaba de la orilla,
de la casa que nos cobijaba,
cuando alzábamos el rostro al mediodía.
Dolía el aroma del pan,
y hasta el humo de las nubes,
empujaba a la partida.
Nuestros pasos hicieron las maletas,
buscando heridas nuevas,
y nuevas cicatrices que experimentar.
Corría el tiempo,
sumergido en frágiles jardines,
mientras, en nuestros cuerpos,
la dignidad crecía.

AMPARO CLIMENT

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