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El desapego…

EL DESAPEGO es el acto más doloroso y a la vez el más elevado del AMOR INCONDICIONAL

“La confianza acerca, el control aleja. Porque la confianza viene del amor y el deseo de controlar viene del miedo.

Cuantas veces deseamos controlar los tiempos, queremos algo y lo queremos ya. Y no nos damos cuenta de que todo en la vida llega en el momento apropiado, cuando ya hemos aprendido aquello que realmente era importante para nosotros y cuando nos sentimos preparados para recibirlo y sostenerlo.

Cuando confías en que algo va a llegar a tu vida, porque ya has hecho tu parte, te despreocupas, y eso llega. Pero cuando desconfías y te impacientas, lo alejas de ti, lo retrasas.

Todo llega en el momento apropiado”

RUT NIEVES

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Alzo una Rosa

Alzo una rosa, y grito a cuantas aves
el cielo colorean de nidos y de cantos.
En el suelo golpeo la orden que decide
la unión de los demonios y los santos.
Alzo una rosa, un cuerpo y un destino
contra la fría noche que se atreve.
Y con savia de rosa y con mi sangre
perennidad construyo en vida breve.
Alzo una rosa, y dejo, y abandono
cuando me duele de penas y de asombros.
Alzo una rosa, sí, y oigo la vida
en el cantar de las aves en mis hombros.

JOSÉ SARAMAGO

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Intimidad

En el corazón de la mina más secreta,
En el interior del fruto más distante,
En la vibración de la nota más discreta,
En la caracola espiral y resonante,
En la capa más densa de pintura,
En la vena que en el cuerpo más nos sonde,
En la palabra que diga más blandura,
En la raíz que más baje, más esconda,
En el silencio más hondo de esta pausa,
Donde la vida se hizo eternidad,
Busco tu mano y descifro la causa
De querer y no creer, final, intimidad.

JOSÉ SARAMAGO

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La vida, ahí afuera

el canto de robin by María José Pombo on 500px.com

Esa vida que no es mía y me rodea,
el misterio de la muerte, lo que llamamos la muerte
y el misterio de la vida siempre abierta,
lo que llamamos la vida
en el árbol, en las nubes y en el agua,
y en el viento y en el mundo que es quien es sin ser humano, y en la inmensa transparencia que no se dice, se muestra
en eso que busqué tanto y ahora encuentro regresando:
La infancia, quizá, la infancia, nuestro final seguro,
nuestro cuento, nuestro canto, nuestra mágica conciencia:
El total de lo sin fin y de la vida abierta.

GABRIEL CELAYA (De: “Poemas órficos”, 1978)

Y la gente…

Y la gente se quedó en casa.
Y leyó libros y escuchó.
Y descansó y se ejercitó.
E hizo arte y jugó.
Y aprendió nuevas formas de ser.
Y se detuvo.
.
Y escuchó más profundamente. Alguno meditaba.
Alguno rezaba.
Alguno bailaba.
Alguno se encontró con su propia sombra.
Y la gente empezó a pensar de forma diferente.
.
Y la gente se curó.
Y en ausencia de personas que viven de manera ignorante.
Peligrosos.
Sin sentido y sin corazón.
Incluso la tierra comenzó a sanar.
.
Y cuando el peligro terminó.
Y la gente se encontró de nuevo.
Lloraron por los muertos.
Y tomaron nuevas decisiones.
Y soñaron nuevas visiones.
Y crearon nuevas formas de vida.
Y sanaron la tierra completamente.
Tal y como ellos fueron curados.
.
(K. O’Meara – Poema escrito durante la epidemia de peste en 1800)

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Elegí la Vida

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Elegí la vida
No quise dormir sin sueños:
y elegí la ilusión que me despierta,
el horizonte que me espera,
el proyecto que me llena,
y no la vida vacía de quien no busca nada,
de quien no desea nada más que sobrevivir cada día.
 
No quise vivir en la angustia:
y elegí la paz y la esperanza,
la luz,
el llanto que desahoga, que libera,
y no el que inspira lástima en vez de soluciones,
la queja que denuncia, la que se grita,
y no la que se murmura y no cambia nada.
 
No quise vivir cansado:
Y elegí el descanso del amigo y del abrazo,
el camino sin prosas, compartido,
y no parar nunca, no dormir nunca.
Elegí avanzar despacio, durante más tiempo,
y llegar más lejos,
habiendo disfrutado del paisaje.
 
No quise huir:
y elegí mirar de frente,
levantar la cabeza,
y enfrentarme a los miedos y fantasmas
porque no por darme la vuelta volarían.
 
No pude olvidar mis fallos:
pero elegí perdonarme, quererme,
llevar con dignidad mis miserias
y descubrir mis dones;
y no vivir lamentándome
por aquello que no pude cambiar,
que me entristece, que me duele,
por el daño que hice y el que me hicieron.
Elegí aceptar el pasado.
No quise vivir solo:
y elegí la alegría de descubrir a otro,
de dar, de compartir,
y no el resentimiento sucio que encadena.
Elegí el amor.
Y hubo mil cosas que no elegí,
que me llegaron de pronto
y me transformaron la vida.
Cosas buenas y malas que no buscaba,
caminos por los que me perdí,
personas que vinieron y se fueron,
una vida que no esperaba.
Y elegí, al menos, cómo vivirla.
 
Elegí los sueños para decorarla,
la esperanza para sostenerla,
la valentía para afrontarla.
No quise vivir muriendo:
y elegí la vida.
Así podré sonreír cuando llegue la muerte,
aunque no la elija…
…porque moriré viviendo.

RUDYARD KIPLING

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NO SEAS TAN SINCERO

Cuando nuestra sinceridad es capaz
de bajar una autoestima, mejor
quedémonos en silencio.

Cuando nuestra “opinión”
es capaz de desmotivar a alguien,
mejor quedémonos en silencio.

Cuando nuestra “critica constructiva”
es capaz de disminuir a alguien.
Mejor quedémonos en silencio.

porque “verdades” sin empatía y amor
son conveniencias emocionales para
satisfacer nuestro ego.

MAXIMO TUERO