¡Espera!

Que preciosa eres de María José Pombo en 500px.com

 

¡ESPERA!
No me arrastres, tiempo. Déjame
en un rincón olvidada.
No me hieras así, traspasándome
deja que duerma tranquila
una noche, una vez siquiera
sabiendo que no me estás robando
a pedazos los sueños.
No prives al perfume
de la flor que lo sustenta.
Si le gastas al violín, tiempo, las cuerdas
se romperán cuando la música
quiera vibrar en ellas.
Tarde supe que podía
como una flor
abrirme hacia la vida
y aún no he florecido
Tiempo -por favor- espera!

CARMEN SOLER

La alondra herida

Despeinada en Rosa de María José Pombo en 500px.com

 

Yo no puedo cantarte, hijo de mi tierra.
Mi voz, entrelazada a tu corona de espinas
sólo puede sangrar por tus heridas.
Yo no puedo cantarle a tu miseria,
a tu debilidad de anquilostomas,
al vacío de tu hambre acostumbrada.
Yo no puedo cantarle a tus cadenas,
al yugo que doblega tus espaldas,
al catre pelado bajo el techo que llueve
su importancia de paja.
Yo no puedo cantarte y no te canto.
Que cante para ti la alondra ciega,
en su artística jaula emparedada,
su estupidez de flores perfumadas,
amores, besos, aguas cristalinas.
Que te hable el arroyo que murmura,
de la fuente que baja cantarina,
del jazmín que perfuma nuestras calles
en las noches de luna.
Que te cante la alondra ciega, yo veo
tu destino de hospital sin vendas:
yo soy la alondra herida.
Yo no puedo cantarte y no te canto.
Yo grito en tu voz de rebeldía,
yo golpeo en tu puño libertario.
Soy ladrillo en tu pecho amurallado,
destello en tu mirada taladrante,
palabra, en tu mensaje solidario.
Soy fibra de tu carne en el trabajo,
soy llama en la antorcha que levanta
el arco de triunfo de tu brazo.
Yo ansío con tus ansias postergadas:
hoy no puedo cantarte, te cantaré mañana
cuando pueda tu voz cantar conmigo
¡la dicha de la patria liberada!

CARMEN SOLER

Alguien canta

Regreso de la pesca, bajo la puesta de sol de María José Pombo en 500px.com

 

A Obdulio Barthe

Bajo los cielos ásperos
sobre la tierra violenta
alguien canta.
Allí donde jamás avisa el día
ni existe un atisbo de los ruiseñores,
alguien canta.
Allí donde el silencio
se rompe solo a gritos
y las palabras de amor
se dicen en secreto,
alguien canta.
Allí donde los hombres están desnudos
y amarrados a los cepos,
alguien canta.
Frente al pelotón de los fusilamientos,
alguien canta.
¡Escucha!
¡Levántate!
Alguien canta”

CARMEN SOLER